
Lo sabemos. En el día a día de muchos distribuidores de productos de limpieza, hostelería, industrial, sanidad o colectividades, las devoluciones suelen interpretarse como un fallo del producto o como un error puntual en la cadena logística. Sin embargo, cuando se analiza con más detalle el origen de muchas de estas incidencias, aparece un patrón mucho más común de lo que parece: el problema no está en la bolsa, sino en cómo se ha pedido.
Catálogos poco claros, descripciones ambiguas, referencias demasiado parecidas entre sí o una falta de apoyo visual acaban generando confusión. Se piden medidas equivocadas, se confunden colores, se elige un tipo de material que no es el adecuado o se interpreta mal el uso para el que estaba pensada la bolsa. El resultado ya lo sabemos: reclamaciones, devoluciones, tiempo perdido del departamento comercial y, lo más importante, un impacto directo en tu reputación.
En nuestro artículo de hoy, te ofrecemos las claves de cómo reducir las devoluciones de producto gracias a un catálogo de bolsas más claro, visual y sectorizado. Y, recuerda, ¡en PlasticBag somos el fabricante de bolsas del futuro! ¡Vamos allá!
Un catálogo mal diseñado o mal estructurado no solo genera más incidencias logísticas, también frena las ventas. Cuando elegir un producto se convierte en un ejercicio de interpretación, el riesgo de equivocarse crece y la experiencia de compra se resiente.
La claridad beneficia a todos los eslabones de la cadena. Ayuda al cliente final a tomar decisiones más seguras, facilita el trabajo de los equipos comerciales (especialmente cuando hay incorporaciones nuevas o rotación) y permite homogeneizar criterios entre diferentes sedes o departamentos. Un mismo producto no debería explicarse de tres maneras distintas según quién lo venda o quién lo compre.
Además, hay que tener en cuenta que un catálogo bien organizado transmite profesionalidad y especialización. No solo muestra lo que se vende, sino que demuestra que se entiende el uso real que se va a dar a cada bolsa. Y, eso, en mercados cada vez más especializados y segmentados, es un argumento comercial en sí mismo.
La primera gran decisión no es gráfica, sino conceptual. Un catálogo eficaz no empieza por el diseño (que también es importante), sino por la forma en que se ordena y estructura la información. Clasificar los productos por sectores de uso: hostelería, sanidad, industria o colectividades, permite que cada cliente se mueva en un entorno que le resulta familiar. Dentro de cada sector, tiene sentido afinar aún más y organizar la oferta por tipo de residuo o por beneficio principal, como por ejemplo: resistencia, seguridad sanitaria, compostabilidad o formatos especiales.
Este tipo de estructura no sólo hace el catálogo más intuitivo, sino que reduce de forma drástica la posibilidad de error. El cliente deja de buscar “una bolsa” y empieza a buscar “la bolsa adecuada para su uso concreto”. Cuando la lógica del catálogo coincide con la lógica del uso real, los pedidos son mucho más precisos.
A esta organización hay que sumarle un sistema coherente de códigos, nombres y referencias que no obligue a descifrar jeroglíficos. La simplicidad, en este caso, no es una concesión: es tu herramienta de eficiencia.
Llegados a este punto te invitamos a que recuperes el siguiente artículo que publicamos ya hace unas semanas en nuestro blog: Qué preguntas debes hacer a tus clientes para ofrecerles la bolsa perfecta te ayudará seguro a organizar tu catálogo para que sea un éxito de ventas.

En un entorno cada vez más visual y digital, un catálogo que solo habla con texto está condenado a generar dudas. Las imágenes claras y coherentes, los esquemas de medidas reales y los iconos por tipo de residuo o aplicación ya no son un extra, sino una necesidad. Y, más, en departamentos con un grado muy elevado de tecnificación.
Un buen sistema visual permite, de un vistazo, entender si una bolsa es apta para uso sanitario, si está pensada para reciclaje o si destaca por su resistencia. Las palabras clave en los titulares ayudan a reforzar ese mensaje, y la posibilidad de acceder a fichas técnicas descargables aporta la profundidad de información que necesitan los perfiles más técnicos.
El objetivo no es decorar el catálogo, sino convertirlo en una herramienta de decisión. Cuanto menos tenga que interpretar el usuario, menos probable será que se equivoque.
Si quieres más ideas también puedes recuperar el siguiente artículo que encontrarás en nuestro blog: Cómo mejorar tu cartera de clientes ofreciendo soluciones de residuos por sector. Es muy importante saber a quién te diriges y qué es lo que busca tu público, ¡no lo olvides!
Las consecuencias prácticas de un catálogo bien planteado se notan muy rápido. El cliente que antes pedía una bolsa de 55x60 cuando en realidad necesitaba una de 60x80 ahora ve claramente las medidas antes de confirmar el pedido. El que solicitaba bolsas negras para un entorno sanitario descubre a tiempo que existe un código de color específico. El que elegía una bolsa compostable sin saber que su aplicación exigía una resistencia mayor entiende la diferencia antes de que el producto salga del almacén.
Cada uno de estos pequeños ajustes evita una devolución, una reclamación y una gestión innecesaria. Pero, además, refuerza una idea mucho más importante: el proveedor no solo vende producto, sino que te acompaña en la elección correcta.
En conclusión, invertir en un catálogo claro, visual y bien estructurado no es una cuestión estética ni de marketing. Es una decisión estratégica que tiene impacto directo en la eficiencia operativa, en la satisfacción del cliente y en la rentabilidad del negocio.
Un catálogo bien construido reduce devoluciones, aumenta la confianza del cliente, mejora el trabajo interno de los equipos comerciales y refuerza la imagen del distribuidor como un verdadero asesor experto en soluciones de residuos. Como te hemos dicho, en un mercado cada vez más especializado, explicar bien lo que se vende es casi tan importante como fabricarlo bien.
A veces, el crecimiento no está en ampliar el número de referencias, sino en ayudar a elegir mejor las que ya existen. Y, en ese camino, el catálogo sigue siendo una de las herramientas más poderosas y más infravaloradas del sector.
Si quieres más consejos no olvides seguirnos para más en nuestro blog y si quieres el fabricante de bolsas de plástico del futuro no dudes en contactar con PlasticBag. Somos el fabricante de referencia.
