Durante años, hablar de sostenibilidad en el sector del packaging ha sido relativamente sencillo. Hasta sonaba a tópico; bastaba con introducir palabras como eco, verde o respetuoso con el planeta para proyectar una percepción positiva en el mercado.
En 2026, ese escenario ha cambiado por completo. ¿Por qué? Pues básicamente porqué ya no se puede vender gato por liebre. Los compradores del sector profesional ya no aceptan mensajes vacíos. La presión regulatoria en Europa frente al greenwashing es cada vez mayor y las empresas, tanto públicas como privadas, exigen argumentos verificables y comparables.
Así, el etiquetado ambiental deja de ser un simple elemento informativo para convertirse en una auténtica herramienta de diferenciación comercial. No se trata solo de cumplir. Se trata de comunicar con rigor… para vender mejor. Mucho mejor.
En nuestro artículo hoy, desde PlasticBag, queremos dirigirnos a distribuidores que trabajan con empresas con políticas ESG exigentes; a responsables de marketing y sostenibilidad que necesitan respaldar sus mensajes con datos sólidos; y, finalmente, a clientes profesionales que valoran los productos sostenibles, pero demandan pruebas claras. Y recuerda, ¡en PlasticBag somos el fabricante de las bolsas de plástico del futuro!
Cuando hablamos de etiquetado aplicado a bolsas recicladas, no hablamos de un único recurso. Existen diferentes capas de comunicación que pueden convivir y reforzarse entre sí.
Es el formato más reconocido por los compradores profesionales. Incluye sellos y sistemas de certificación ampliamente aceptados en Europa, como los Ecolabels oficiales o los esquemas de certificación de compostabilidad y contenido reciclado.
Este tipo de etiquetas aportan una ventaja clara: transmiten la verificación a un tercero independiente, lo que reduce el riesgo reputacional y facilita los procesos de compra, especialmente en concursos públicos o grandes cuentas.
Si quieres ampliar este contenido, puedes recuperar un artículo que publicamos con mucho éxito en nuestro blog: ¿Qué diferencia hay entre el certificado Blue Angel, EcoLabel y OK Compost? Donde te contamos las certificaciones más relevantes del mercado y con las que cuenta PlasticBag.
Cada vez más distribuidores y fabricantes desarrollan su propio sistema de etiquetado interno para explicar de forma sencilla aspectos como: el origen del material, el porcentaje de contenido reciclado o, inclusive, el tipo de proceso productivo.
Bien planteado, el autoetiquetado permite adaptar el mensaje a cada canal y reforzar la identidad de marca. Mal planteado, puede generar desconfianza o confusión.
Los iconos, pictogramas y claims cortos siguen siendo necesarios. Ayudan a captar la atención, facilitan la lectura rápida de la información y hacen más comprensible el mensaje en el punto de venta. Es importante confiar este trabajo a un equipo de diseño profesional que te acompañe en una coherencia en el lenguaje y, sobre todo, que sea fácilmente entendible.
Cada vez más compradores valoran métricas cuantificables: emisiones evitadas, porcentaje real de material reciclado, reducción de uso de plástico virgen o ahorro de recursos. Este tipo de datos no sustituye al etiquetado, pero lo refuerza notablemente cuando se integra correctamente en la comunicación.
El principal riesgo actual no es quedarse corto en comunicación. Es comunicar mal.
Uno de los errores más habituales, es el uso de iconos genéricos como pueden ser hojas, globos verdes, símbolos de reciclaje que muchas veces no están suficientemente contextualizados. También es muy común recurrir a promesas absolutas como “100 % sostenible” o “impacto cero” sin ningún respaldo técnico que lo justifique. Esto es importante porqué este tipo de publicidad o falsa promesa en el etiquetaje puede ser motivo de sanción.
Otro problema recurrente es cuando confundimos términos como: reciclado no es lo mismo que reciclable o biodegradable no equivale a compostable. Ojo también porqué ninguno de estos conceptos puede utilizarse de forma intercambiable.
Por último, la acumulación de sellos sin explicación genera el efecto contrario al buscado. Cuando el cliente no entiende qué avala cada símbolo, la credibilidad se diluye y pierde fuerza.
El primer paso antes de crear un lenguaje para etiquetar es entender quién es el público al que te diriges: No todos los canales exigen el mismo nivel de certificación ni la misma profundidad de información. El entorno industrial, la restauración organizada o el sector público presentan expectativas y exigencias muy distintas.
Un etiquetado eficaz parte de una selección estratégica:
A partir de ahí, la claridad del mensaje es determinante.
Un buen claim comunica un beneficio concreto y verificable.
Un mal claim se limita a transmitir una sensación.
Por ejemplo:
El etiquetado debe convertirse en una prolongación natural del argumentario comercial. No en un elemento decorativo. Aquí, el papel de los certificados y de la documentación de soporte sumamente importante. En el caso de PlasticBag, disponer de certificaciones verificadas y trazables permite al distribuidor integrar el etiquetado dentro de su discurso de venta con total seguridad: fichas técnicas, declaraciones ambientales, soportes gráficos y documentación de respaldo forman parte del mismo mensaje. No es solo lo que se muestra en la bolsa. Es lo que puede acreditarse cuando el cliente lo solicita.
Si te has quedado con ganas de más y quieres saber cómo las certificaciones ambientales de bolsas recicladas pueden mejorar tu propuesta de valor como distribuidor, no te pierdes este artículo. n nuestro blog que publicamos para ti hace unas semanas. ¡Muy recomendable!
En 2026, una etiqueta clara, coherente y verificada ya no es un complemento. Es una ventaja competitiva. Un etiquetado bien construido ayuda a cumplir con la normativa, reduce riesgos reputacionales y, sobre todo, posiciona al distribuidor como un proveedor profesional, transparente y preparado para trabajar con clientes exigentes. En un mercado cada vez más técnico, la confianza se construye con datos demostrables y no humo.
PlasticBag pone a disposición de sus clientes no solo bolsas recicladas certificadas, sino también el respaldo documental y visual necesario para que el etiquetado ambiental sea una verdadera herramienta de diferenciación comercial.
Si quieres contactar con nosotros, PlasticBag es el fabricante de bolsas de plástico del futuro. ¡¿A qué esperas?!
